Daniel Villagra no tuvo otra opción que dejar su rehabilitación en Buenos Aires para despedirse de su hermano, Cristian, que falleció el sábado. Su regreso a La Costanera le hizo muy mal, por lo que ya piensa que no podrá volver cuando termine su terapia.

Muy conmovido por la muerte de su hermano, Daniel, de 27 años, dijo que lo peor que probó en su vida fue el "paco". "Gracias a Dios pude zafar. Es muy difícil. Desde la primera dosis, pega demasiado fuerte", cuenta. Y luego agrega que la preparación de esta peligrosa droga, también conocida como la basura de la cocaína, se ha vuelto cada vez más peligrosa: se mezclan los restos de lo que queda en el proceso de elaboración del clorhidrato de cocaína, más solventes, vidrio molido, nafta y cualquier sustancia que esté a mano, comentó. Por ese motivo, el "paco" es una sustancia que causa lesiones irreversibles, especialmente en el sistema respiratorio y neurológico de las personas.

Daniel se introdujo en el mundo de las drogas a los ocho años y consumió hasta los 24. "El barrio es un gran problema porque todo te lleva a drogarte. Por eso, la mayoría de los que se recuperan y vuelven a vivir acá recaen", dice.

No son pocos los casos. Ayer, de las 12 madres que se reunieron, todas tienen hijos que han vuelto a consumir después de la rehabilitación. En algunos casos, terminaron internados por sobredosis o sufrieron convulsiones, cuenta Asunción Lecovich. "Queremos que se vaya la droga de acá. Ya perdimos una generación y de la otra tenemos a la mitad que ha caído. Ahora, sólo nos queda luchar por nuestros nietos", expresa Rosa Pastora Acosta, madre de dos adictos.

Esta sustancia se consume en un promedio de 50 dosis por día y cada una cuesta $ 5. Los jóvenes dicen que les genera una ansiedad que los impulsa a realizar cualquier cosa con tal de obtener una nueva dosis. Los "paqueros", como se bautizaron entre ellos, se agolpan en la puerta de los "transas". A menudo, según denuncian las mamás, un sujeto de aspecto boliviano", vestido de traje, se acerca a llevar grandes cantidades de la sustancia que luego se revenden a los jóvenes.

Las madres de La Costanera se habían agrupado por primera vez en diciembre de 2008. Durante el año pasado, tuvieron algunos enfrentamientos, aunque ahora aseguran que están más fuertes que nunca y que no darán el brazo a torcer. En aquella oportunidad, al igual que ahora, aseguran que la asistencia de las adicciones en Tucumán no existe, que faltan centros de rehabilitación que puedan atender el consumo de "paco", que no es igual que el de otras adicciones.